Día Internacional contra el Cambio Climático: compostar también es acción climática
Este 24 de octubre, en el Día Internacional contra el Cambio Climático, el programa Nos Compostamos Bien, iniciativa del Gobierno Regional de Santiago, ejecutada junto a Geociclos, releva el rol que tiene la gestión de los residuos orgánicos para reducir emisiones y avanzar hacia comunidades más sostenibles.
El cambio climático está relacionado con el aumento de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, que retienen calor y provocan un incremento de la temperatura global. Aunque muchas veces asociamos estas emisiones al transporte o la industria, la forma en que gestionamos nuestros residuos también genera un impacto.
Cuando los residuos orgánicos llegan a rellenos sanitarios y se descomponen sin oxígeno, generan principalmente metano (CH4), un gas que retiene mucho más calor que el dióxido de carbono. Por esta razón, evitar que estos residuos lleguen a disposición final y valorizarlos mediante alternativas como el compostaje es también una forma de aportar a la acción climática.
Gestionar adecuadamente los residuos orgánicos mediante procesos como compostaje, biodigestión o vermicompostaje permite disminuir las emisiones asociadas al sector de residuos y, al mismo tiempo, transformar estos materiales en nuevos recursos.

Al respecto, María Luisa Valdés, jefa del Departamento de Medio Ambiente y Acción Climática del Gobierno de Santiago, señaló que “Por eso, iniciativas como Nos Compostamos Bien, del Gobierno de Santiago, buscan promover el compostaje y la valorización de estos residuos, transformándolos en un recurso útil para nuestros suelos, reduciendo la cantidad de basura que enviamos a disposición final, y así, las emisiones de gases de efecto invernadero”.
Nos Compostamos Bien: residuos que se transforman en acción climática
Bajo este desafío surge el programa Nos Compostamos Bien, iniciativa del Gobierno Regional de Santiago, ejecutada junto a Geociclos, que busca disminuir los residuos orgánicos enviados a rellenos sanitarios mediante compostaje, educación ambiental y participación comunitaria.
La iniciativa contempla la entrega de 1.000 composteras de 700 litros, con las que se proyecta valorizar cerca de 487 toneladas de residuos orgánicos [RM1] al año, evitando que estos materiales terminen en disposición final.
Este trabajo permitiría además alcanzar una reducción estimada de cerca de 320 toneladas de emisiones de CO2 al año, demostrando que cambiar la forma en que gestionamos nuestros residuos puede traducirse en beneficios ambientales concretos.
Pero la entrega de infraestructura es solo una parte del proceso. A la fecha, el programa ya ha entregado 300 composteras, acompañadas de capacitaciones y talleres que buscan entregar a las comunidades las herramientas necesarias para separar, compostar y comprender el impacto que generan sus residuos.
Una solución que comienza desde lo cotidiano

Separar restos de frutas y verduras, hojas secas y otros residuos orgánicos puede parecer una acción pequeña. Sin embargo, cuando esta práctica se replica en hogares, establecimientos educacionales y organizaciones, su impacto se multiplica.
En este Día Internacional contra el Cambio Climático, el programa Nos Compostamos Bien nos recuerda que enfrentar este desafío también requiere transformar nuestros hábitos cotidianos. Cada residuo orgánico que valorizamos es un residuo menos en disposición final, un paso más hacia una gestión responsable de nuestros recursos y una Región Metropolitana más sustentable.